Técnica litografia Medidas: 85 x 70 cm
En esta obra profundamente introspectiva, Louis Carreon nos presenta a un personaje masculino dibujado con trazos deliberadamente ingenuos, casi infantiles, pero cargado de una melancolía palpable. Su expresión triste y vulnerable contrasta con la aparente simplicidad de su forma, generando un diálogo entre la estética naïf y las emociones complejas.
Junto a él, flotan elementos cargados de simbolismo: un pez —posible alusión a la espiritualidad, la intuición o la transformación—, un jarrón con tres flores que puede representar vida, fragilidad o memoria, y un triángulo invertido con puntos que sugiere lo femenino, lo oculto o lo intuitivo.
Carreon combina estos íconos en una composición que parece extraída de un sueño o un mural emocional. Fiel a su estilo, mezcla lo personal con lo universal, lo urbano con lo sagrado, y lo infantil con lo profundamente humano. Esta pieza es una exploración del alma desde lo más crudo, donde cada símbolo habla por sí mismo y a la vez en conjunto.
